Propósito

Coaching empresarial: cuándo vale cada peso

El coaching empresarial puede ser tu mejor inversión o puro dinero tirado por la ventana. Te cuento cuándo vale cada peso y cuándo mejor no.

Por Yugeydi Fernández··6 min de lectura
Compartir:
Coaching empresarial: cuándo vale cada peso

Coaching empresarial: cuándo vale cada peso

Nadie me pidió que escribiera esto. De hecho, hablar mal del coaching siendo mentora es como morder la mano que te da de comer. Pero llevo años viendo gente gastar dinero que no tiene en programas que no necesita, y ya no me puedo quedar callada.

La industria del coaching mueve miles de millones al año. Y una parte importante de ese dinero sale de los bolsillos de emprendedores que todavía no han hecho su primera venta. Eso me parece, siendo generosa, un problema.

Coaching y consultoría no son lo mismo (y la confusión te cuesta caro)

La mayoría de emprendedores llegan buscando un coach cuando lo que realmente necesitan es otra cosa. Un consultor. Un curso. O simplemente que alguien les diga la verdad.

Consultoría es: "Tu problema es que no tienes sistema de ventas. Aquí está el sistema." Te dan la solución. Tú la implementas. Punto.

Coaching es otra cosa. Un coach no llega con respuestas. Llega con preguntas. "¿Qué crees que te frena? ¿Qué has intentado? ¿Por qué empezaste este negocio?" La idea es que TÚ llegues a tu propia respuesta, con alguien que te guía sin imponerte nada.

¿El problema? Que si lo que necesitas es aprender Google Ads, un coach preguntándote "¿cómo te hace sentir no tener tráfico?" no te va a servir de nada. Necesitas a alguien que sepa configurar campañas, no que te ayude a explorar tus emociones al respecto.

Yo misma caí en esto cuando arranqué. Venía de diez años en finanzas corporativas, me reinventé como mentora, y al principio pensé que todo se resolvía con "las preguntas correctas". No. A veces la gente necesita que le digas exactamente qué hacer. Y está bien. No todo es coaching.

(Y sí, sé que decir esto me puede costar clientes. Pero prefiero que confíes en mí a que me contrates por las razones equivocadas.)

¿Necesitas coaching o necesitas claridad?

Seré directa: la mayoría de emprendedores que me contactan diciendo que necesitan un coach, lo que realmente necesitan es sentarse dos horas a definir quién es su cliente. Así de básico.

He visto este patrón decenas de veces. Alguien lleva meses sin vender. Piensa que el problema es su técnica de ventas, su embudo, su precio. Se gasta dinero en un programa. Y resulta que cuando le preguntas "¿a quién le vendes?", la respuesta es algo como "gente entre 25 y 50 años que quiere mejorar su vida."

Eso no es un cliente. Eso es media humanidad.

La claridad sobre a quién sirves y por qué lo haces no requiere un programa de $2.000. Requiere honestidad contigo mismo y, a veces, una conversación incómoda con alguien que no te diga lo que quieres escuchar.

Dicho esto —y aquí es donde se complica— hay un punto donde la claridad sola no alcanza.

Cuando el coaching sí funciona (y funciona de verdad)

Hay un momento específico en el camino de un emprendedor donde un buen coach puede cambiar todo. Es cuando ya estás vendiendo, ya sabes a quién le vendes, ya tienes tracción... pero sientes un techo. Y no es un techo de conocimiento. Es algo más difuso. Como si supieras qué hacer pero algo por dentro no te dejara.

Ahí es donde trabajo yo. Y lo que encuentro casi siempre es lo mismo: falta de conexión con el motivo real por el que esa persona está haciendo lo que hace. Lo llamo propósito, pero no en el sentido místico de la palabra. Me refiero a algo más terrenal. ¿Para qué te levantas cada día a empujar este negocio? Si la respuesta es "para ganar más dinero"... bueno, vale, quizás estoy simplificando demasiado. Pero el punto es que eso solo no te va a sostener cuando las cosas se pongan difíciles.

Lo que he visto (y no tengo datos científicos para respaldar esto, solo mi experiencia con más de cien emprendedores) es que quienes tienen un motivo concreto y personal aguantan más tiempo en los momentos feos. No hablo de frases bonitas tipo "cambiar el mundo". Hablo de cosas como "quiero que mi mamá deje de trabajar" o "quiero demostrarme que puedo vivir de lo mío sin depender de nadie."

Eso es lo que un buen coach desentierra. No te enseña a soñar más grande. Te obliga a ser honesto sobre por qué estás soñando.

Y aquí viene lo incómodo: si contratas a un coach y en las primeras tres sesiones no te ha preguntado nada sobre tu motivación real, sobre tu historia, sobre qué te mueve de verdad... probablemente te está vendiendo una metodología genérica que le funciona a él para cobrar, no a ti para crecer.

Honestamente, a veces ni yo sé si lo que hago es coaching o simplemente escuchar a alguien hasta que se escucha a sí mismo. No sé si eso tiene nombre técnico. Pero funciona.

Cuándo es una pérdida total de dinero

Voy a ser cruda.

Si no has vendido nada todavía, no contrates coaching. No lo necesitas. Lo que necesitas es salir a hablar con gente real y preguntarles si pagarían por lo que ofreces. Ningún coach va a reemplazar esa conversación.

Si lo que te falta es un conocimiento técnico específico (SEO, publicidad, diseño, contabilidad), un coach generalista es lo peor que puedes hacer. Busca un especialista, un curso, un mentor que haya hecho exactamente lo que tú quieres hacer. Sale más barato y más rápido.

Y una más que nadie dice porque es mala para el negocio del coaching: si no estás dispuesto a hacer el trabajo, ahorra el dinero. El coaching no es magia. Requiere que tú hagas cosas incómodas: confrontar creencias, cambiar hábitos, tener conversaciones difíciles. Si esperas que alguien haga eso por ti, lo que necesitas no es un coach. Puede que necesites terapia, o simplemente más tiempo. Y eso está bien.

He tenido personas que me contratan y desaparecen después de la segunda sesión. No porque el proceso no funcione, sino porque descubren que el verdadero obstáculo son ellos mismos. Y eso da miedo. Yo puedo acompañarte hasta la puerta, pero cruzarla es tu decisión.

El otro día una amiga me dijo "Yugeydi, tú básicamente cobras por decirle a la gente lo que no quiere escuchar." Me reí, pero tiene razón. Y por eso mismo no todos están listos para el proceso.

Lo que nadie te pregunta antes de venderte un programa

La industria del coaching tiene un incentivo perverso: te vende la solución antes de verificar que tengas el problema correcto. Es como ir al médico y que te recete algo antes de preguntarte qué te duele.

Antes de gastar un peso en coaching, hazte estas preguntas:

¿Ya estoy vendiendo algo? ¿Sé exactamente a quién? ¿Tengo claro por qué hago esto — no la versión bonita para Instagram, sino la versión real que me diría a mí misma a las 3 de la mañana?

Si la respuesta a todo es sí y aun así sientes que hay algo que te frena, entonces sí. Busca a alguien que te haga las preguntas correctas. No alguien que te venda un método de 12 pasos con nombre en inglés.

Si la respuesta a cualquiera es no, hay cosas más urgentes en las que poner tu dinero. Y no pasa nada.

Mira, no sé si este artículo te sirvió o si te hizo sentir que estás haciendo todo mal. Si es lo segundo, probablemente necesitabas leerlo. Nadie tiene tu respuesta. Ni yo. Pero al menos ahora sabes qué preguntas hacerte antes de sacar la tarjeta.

También te puede interesar

Comparte este artículo
Compartir:
Yugeydi Fernández

Escrito por

Yugeydi Fernández

Contadora, coach empresarial y mentora de emprendedores. Te ayudo a definir un camino claro para enfocar tu energía y crear tu marca personal desde tu propósito y valores.

Recibe inspiración cada semana

Consejos de mentoría, propósito y marca personal directo a tu bandeja.

¿Estás cansad@ de tener mil ideas rebotando y no concretar ninguna?

No tienes que hacerlo solo. En Soy Mentora te ayudo a definir un camino claro para enfocar tu energía y crear tu marca personal.

También te puede interesar